lunes, 1 de febrero de 2016

Mi SENTIMIENTO DE GRATITUD

Hay muchas palabras, que son más que meras palabras, son valores, son principios, son actitudes, son actos de consciencia…

La palabra gracias es una de las primeras que me enseñaron porque eran tiempos en los que dar las gracias por… era estar bien educada.
Las gracias surgen del reconocimiento, las damos como respuesta a favores, y como bien dice el refrán favor con favor se paga, así deja de tener su verdadero valor, sentido, sentimiento.

A veces solo la usamos por convencionalismo, de forma automática, por cortesía, por educación,… y se aleja de lo que es, de lo que inspira, se convierte en algo sin valor, se desgasta por el uso y/o por el mal uso.
En mi caso quizás porque no me transmitieron su magia, su poder, y así perdió su verdadero y gran significado, su preciado contenido, el de ser un sentimiento puro.

Muchas personas asocian la gratitud y el agradecimiento con la religión, con dios,… para mi es interior, intrínseco, no depende de las circunstancias, ni de las personas, nace de mí.

Estuve, estoy, y tengo que seguir aprendiendo a agradecer, esto supuso y sigue suponiendo un cambio de mi actitud, de mis estados de animo, de mi manera de interpretar mi vida, las circunstancias, la realidad que me rodea, así como transforma mis relaciones.

Mi foco de atención estaba en la escasez, en ser la victima de mi vida, en las perdidas,… en lo que me faltaba o lo que me gustaría tener, en mis deseos o supuestas necesidades, en mis expectativas,… estaba en la sombra y no veía el lado de la luz, donde estaba lo bonito y lo hermoso de mi vida.

Un día empecé a agradecer lo bueno de mi vida y al principio me di cuenta que me costaba encontrarlas. Después de un tiempo comprendí que era muy fácil agradecer las bondades de la vida. Entonces di un paso más, empecé a agradece lo que consideraba malo de mi vida, esto fue una catarsis, un cambio revolucionario en mi interior que removió los cimientos de mi existencia.


El agradecimiento me conecto de inmediato con el perdón: ¿que, a quien y como, cuando y porque perdonaba, o por qué no perdonaba?, llevándome a toda una gama de sentimientos: de rabia, frustración, decepción, impotencia, tristeza, dolor,… todo ello me hizo plantearme que era para mi la aceptación, ¿que aceptaba de mi y de mi vida?
Después de mucho dolor y trabajo llegue a liberarme un poco de la sensación de perdida, de victima, de mi autocompasión,… y que segó trabajando para seguir liberándome de ese poco hasta el ultimo instante de la vida.

Agradezco profundamente y con todo el sentimiento del que soy capaz en este instante de mi vida, a mi madre como la portadora de mi vida y de mi existencia, al margen de todas las demás cosa que durante mucho tiempo he pensado y he sentido que merecía, necesitaba,… y que ella no me las proporciono. Cada mañana doy las gracias a la primera persona que hizo posible que yo este aquí, hay muchas más personas y cosas.

Lo acepto y lo agradezco todo; las personas, las circunstancias de mi vida que me han dado o me han quitado lo que yo en mi egocentrismo creía que era mío, que me pertenecía, que tenia derecho sobre ello; porque todas las personas, situaciones, y circunstancias, sobre todo las más adversas traían consigo un regalo, un don, mi propia grandeza, transformación, superación,…
Agradezco cada situación o persona que me muestra cuál o cuales son las área personal en las que puedo mejorar, crecer,…
También agradezco mis limitaciones, mis errores, se que he tropezado y caído y que seguiré tropezando y cayendo, como también sé que todo esto se me olvida y se me olvidara por momentos.

Como seres humanos tenemos una tendencia a querer recibir, y logra constantemente, todo aquello que deseamos, y esto supone vivir desde la escasez y el victimismo, y nos pasa factura. Aprendamos a gozar dando, compartiendo y aportando. Dejemos de ver los problemas y veamos las oportunidades que hay detrás de lo ”MALO” en vez de preguntarnos ¿por qué me pasa a mi esto? preguntémonos ¿Qué me estoy resistiendo a agradecer, a perdonar, a aceptar, a reconocer,…?

La gratitud no es un impulso es un procesos, una actitud de vida, es estar agradecido a todo o a nada, ni a nadie en particular y a todas las personas en general, y para mi tampoco hay que dirigirla a Dios. Nace en mi para mi y para darla y compartirla con los demás. Me la he ganado, me la sigo y seguiré ganando.

La gratitud necesita de un sistema de valores ético, donde estén resueltos los conceptos de dar sin esperar una retribución concreta de la persona a la que doy y por lo tanto tampoco espero recibir nada de nadie en concreto, sino que recibir de la abundancia de la vida, de la existencia, del universo, así creamos más abundancia, además de una visión más amplia y menos egocéntrica.
Decir gracias es perdonar y perdonarme por mis limitaciones, errores,.. 
Es aceptar, es estar presente, es valorar, es reconocer, es crear, es soñar despierto, es amar, es vivir, …
La gratitud te lleva por el sendero de la humildad, de la serenidad, de la paz interior.
Dar gracias es una actitud que hay que entrenarla y cultivarla, para lo cual se requiere de constancia, de determinación y de flexibilidad.

Como podemos generar esa emoción.
Pensando en algo por lo que te haya sentido o te sientes muy agradecido, momentos especiales, tu boda, el nacimiento de tu hija/o,… y evócalos con la máxima intensidad que puedas sentir. También todos los días ten algún sentimiento de gratitud por cualquier cosa, hecho, o detalle que vivas, tu familia, los amigos,.. Luego puede empezar a agradecer las dificultades porque te ayudaran a conocerte más y a crecer. Agradece las virtudes de las personas que te rodean porque te enriquece y fortalece tus relación.

Obstáculos
En ocasiones parece que necesitamos que alguien sufra más, y cuanto más  mejor, o también podemos pensar que no hay nadie que sufra como yo, esto a veces nos hace reaccionar y nos ayuda a aprender a agradecer.
Reconocer mis errores y limitaciones.
Aprender a perdonar y perdonar.
Aprende de mis equivocaciones.
No ir de victima.
No buscar defectos.
Aprende valorarme, respetarme a mi y a los demás.
La ambición, el orgullo, la vanidad, el egocentrismo, la amargura el miedo (al fracaso o al éxito), el narcisismo.
La falta de apoyo, de ayuda, la queja, el culpar a los demás, el que dirán.
Las expectativas, los chantajes emocionales y los sabotaje o auto sabotajes.
El perfeccionismo ya que no hay ni tiempo, ni situación, ni vida perfecta.
La misma manera de actuar, comportarnos nos lleva a los mismos resultados.
Habla sin escuchar.
Creer que las personas están en deuda conmigo.

Actividades

Los detalles, las atenciones, las caricias, las abrazos, la creatividad, la conexión con la naturaleza, el humor (la sonrisa), los regalos, la amabilidad,  el afecto, homenaje y celebra tus logros. Haz rituales para agradecer.

Texto y collage original de: Mª Asun Contreras



lunes, 11 de mayo de 2015

Un Angel llamado ASUNCÍON

EL ADIOS

Tuve un mensaje de una amiga que me decía que su madre había muerto. 
Me sorprendió bastante, ya que si sabia que estaba un poco delicada, aunque se la veía muy bien en las fotos y fue muy de repente.

Las circunstancia propia de mi vida no eran las más adecuadas para acudir a un funeral, eso es lo que me decía la cabeza y mi corazón dolorido, aun así algo instintivo, más fuerte que yo, me decía que tenia que ir.

Así que fui y me abrace a mi amiga y sentí todo su dolor, su malestar, que se mezclo con él mío.

Lo más sorprendente para mí fue cuando el cura dijo su nombre ASUNCIÓN, fue entonces cuando todo encajo.

Mi amiga hablaba de su madre como lo hacemos todas las hijas no por su nombres sino simplemente mama y yo solo la conocía por fotos.

Se llamaba Asunción igual que mi madre.

Mi madre ha muerto hace un año, yo me entere prácticamente la mismo tiempo que la muerte de la madre de mi amiga.

Mi madre tenia Alzheimer y había estado a las puertas de la muerte en varias ocasiones, la ultima hace dos años justo por el día de mi cumpleaños. En esa ocasión no nos dieron esperanzas y yo llevaba años despidiéndome, igual que en aquella ocasión, solo si cabe con más consciencia, con más amor,…

El destino me llevo a que yo me despidiera con todo mi amor y consciencia de aquella madre de mi amiga que por unos momentos fue mi madre, para despedirla como yo no había podido hacerlo.

ADIOS ASUNCIONES.
ADIOS MADRES QUERIAS.
MUCHOS BESOS PARA LAS DOS.
GRACIAS A LOS ANGELES POR DARME ESTA OPORTUNIDA.
 GRACIAS QUERIA Y AMADA AMIGA.
 TU MADRE HIZO UN GRAN MILAGRO.
OLVIDA LO MALO Y DESAGRADABLE.
 QUEDATE CON LO POSITIVO DE TU VIDA CON ELLA.
 Y DE ESTA HISTORIA.
Texto original de: Mª Asun Contreras










martes, 21 de abril de 2015

AYUDA



¿Que es ayudar? ¿Ayudamos sin que nos pidan ayuda, y porque? Nos preguntamos si a la persona que le ayudamos le agrada la ayuda.

Hay personas que no piden ayuda y otras que constantemente demandan ayuda.

Que tesoros encontramos en la ayuda, quizás vanidad para nuestro ego, el poder de la manipulación; “con todo lo que yo he hecho por ti”.

Que bonito es el ACOMPAÑAR, ahí  no hay demandas, solo presencia y en esa presencia hay AMOR.

Que podemos necesitar más que Amor, sí ya sé justicia, confianza, reconocimiento,…

El AMOR es más sanador que nada y en él va incluido la justicia, el perdón,  la confianza, la gratitud, el reconocimiento,… todo

Necesito y quizás necesitemos AMOR,  mucho para curar mis heridas, nuestra heridas.

Dar AMOR es más fácil de lo que creemos, solo hay que estar muy presente y sentir. Cuando abrazo, beso, el calor de una mirada, en la caricia…

El AMOR no necesita de las palabras, le sobran, en el calor del silencio mutuo, y en el compartir se dice todo, se repara todo.

¿Quién sabe de mejor ayuda? Sí ya sé, algunas y algunos pensaran en cosas practicas y cotidianas en la que la gran mayoría somos capaces de realizarlas y si no se el caso, también se ve cuando verdaderamente hay presencia, cuando estamos en el momento, no en le pensamiento que nos secuestra continuamente sin apenas ser conscientes de que no estamos presente.

Nuestra mente es como un mulle que salta con cualquier cosa exterior porque la juzgamos, la criticamos, la etiquetamos, la culpamos, dudamos de su veracidad,… ahí no hay presencia, y no solo no se conforma con eso, sino que sus sitios preferidos son el pasado y el futuro, en ninguno de los dos hay nada que podamos hacer y por lo tanto tampoco encontraremos el AMOR que tanto necesito.


La constancia sin exigencia, ni culpa es la que nos ayuda a aprender a estar presente con todo mi sentir cuando caricias, besos, abrazos, compañía, perdón, en los silencios y en los silencios incomodos, doy gracias,… es entonces cuando desbordo AMOR cuando soy puro si simple AMOR pues en realidad yo y no me refiero al yo-ego sino a MI YO es AMOR


Texto original de: Mª Asun Contreras